En el habla cotidiana del español, las palabras "seña" y "gesto" suelen ser sinónimos. Pero el lingüista que trabaja con las lenguas de las personas sordas considera que hay diferencias muy importantes entre ambos términos. En tal sentido, lo más relevante  es que mientras una seña es una "palabra" de la lengua de señas, es decir, es una unidad lingüística, los gestos corresponden a unidades externas a la lengua, es decir, que no son unidades lingüísticas. De allí que lo gestual y lo lingüístico se vean como mutuamente excluyentes, aun cuando coexistan en el discurso.

Considérese, a modo de introducción a este tema, el siguiente pasaje, ilustrado en los fotogramas de la Secuencia 21  (CLESCO 005, 02:41-02:44):

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Secuencia 21

En la Secuencia 21 se cuenta que un animal encierra a otro tras una puerta con candado y luego espera, riéndose con malicia. En el pasaje se observan señas y gestos entremezclados. Se tiene al inicio la seña glosada como PONER-CANDADO. Aun cuando esa seña aparece modificada en los valores LOC de la UT inicial (ambas manos aparecen alineadas con los hombros -mV2Pecho- cuando en su forma neutra están más cerca una de otra, en mV1Pecho), existen en ella una serie de valores constantes para cada componente. Debido a eso, se observa una relación constante entre una forma y un significado en el caso de PONER-CANDADO. Hay una probabilidad alta de que cualquier usuario de LESCO identifique la seña cuando la vea y muestre la misma forma al preguntársele por la seña que corresponde al objeto en cuestión. Tal relación está determinada por el hecho de conocer la lengua. Por ello, de modo equivalente, una persona que no sepa LESCO (u otra lengua de señas en la que se use esa misma seña) con mucha probabilidad no comprenderá lo que significa ni, con mucha seguridad, podrá tampoco usarla correctamente. Ocurre lo mismo con REIR. Esta seña, resulta interesante remarcar, ocurre simultáneamente con el gesto (g)-cruzarse de brazos , lo que reitera de modo muy claro lo afirmado arriba sobre la coexistencia de ambos tipos de unidades en el discurso de LESCO.

Por su parte, las articulaciones que corresponden a (g)-limpiarse las manos y (g)-cruzarse de brazos muestran lo que aquí se ha calificado como gestos (los gestos son transcritos, en los ejemplos de esta gramática, con la etiqueta "(g)-" seguida por la descripción, en español, de la acción representada). Estos son movimientos igualmente significativos de las manos (que pueden estar acompañados por ciertas marcas no manuales), pero ni su forma ni su significado están determinados por la LESCO; sino por un sistema de significado diferente, que en el caso anterior corresponde al inventario de gestos corporales de una buena parte de lo que se conoce como mundo occidental. En ese inventario, que es usado y comprendido por personas oyentes o sordas crecidas en el entorno cultural de América Latina y Europa, limpiarse las manos sacudiéndolas una con la otra varias veces es entendido como que algo se ha terminado. El cruzarse de brazos, acompañado de una expresión sarcástica y risa (exactamente lo que hace la señante en la Secuencia 21) es comprendido en el entorno cultural delimitado anteriormente como contemplar algo trágico con (inapropiada o cruel) satisfacción. De tal modo, se considera como gestos ciertos movimientos significativos de los articuladores manuales y/o no manuales que son usados por los usuarios de LESCO pero cuyas formas y significados no son determinados por la LESCO, sino por sistemas de significación diferentes, usualmente propios del entorno cultural compartido por sordos y oyentes, y que son por tanto, comprendidos y usados por ambos.

En la Secuencia 21 puede también apreciarse un caso de coocurrencia de gestos y señas cuando la señante articula con la mano izquierda la seña REIR mientras con la derecha continúa articulando el gesto (g)-cruzarse de brazos. Sobre este punto se volverá más adelante.

La forma y significado de otros gestos parece depender no tanto de convenciones culturales; sino más bien de correspondencias con la realidad observada. En la Secuencia 23 (CLESCO 008, 01:33-01:35) se muestra un gesto cuyo significado es "tener dolor de cabeza". Además de adelantar la cabeza y sostenerla con ambas manos, el señante sube los hombros y realiza diversos movimientos de cabeza, mandíbula (que se mueven hacia los lados), de ojos y boca que corresponden a los típicos de una persona que siente un fuerte dolor de cabeza. Esto corresponde a la definición tradicional de pantomima (el cuerpo actúa imitando al cuerpo que actúa):

 

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Secuencia 23

 

Los límites entre gesto y seña

Un problema no menor de la lingüística de las lenguas de señas es establecer, en muchos casos, dónde termina lo gestual y comienza lo lingüístico. Un ejemplo de esto lo ofrece la Secuencia 24 (CLESCO 004, 00:17-00:18). En ella, la señante relata que un personaje está excavando un agujero en el suelo con una pala. La forma y los movimientos que realizan ambas manos corresponden a los que realiza una persona que está, efectivamente, cavando con una pala. Esto cabe, como se había sugerido antes, en la definición de pantomima; sin embargo, en la mayoría de estudios recientes sobre las lenguas de señas se los considera unidades lingüísticas, al igual que se hace en este estudio sobre la LESCO:

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Secuencia 24

Las principales razones esgrimidas por los lingüistas para considerar este tipo de acciones como señas son

  1. la obligatoria escogencia de determinadas formas y orientaciones de la mano para cada tipo de acción representada
  2. la existencia de ciertos tipos de restricciones (en el ejemplo, al inicio de la seña, las manos no pueden comenzar su movimiento de abajo hacia arriba, aun cuando ese tipo de movimiento sería posible si se tomara una pala que estuviera clavada en el suelo, por ejemplo). 
  3. Contrariamente a la pantomima, donde el cuerpo actúa libremente en su representación, en este tipo de señas no suele recurrirse a locaciones distintas a las usadas por las señas, de modo que no veremos acciones como estas, tales como la zona de la espalda, las áreas más abajo del abdomen, etc. así como tampoco a las piernas como articuladores.

Se explican detalles sobre tales señas en la sección señas espaciales

Sin embargo, muchas de estas señas "imitan" la realidad de tal modo que suelen ser comprendidas e incluso, tras una breve explicación, también correctamente producidas por las personas que no conocen la LESCO, lo que vuelve a plantear el asunto de su naturaleza gestual. Este problema es todavía más complejo cuando se trata de acciones en las que las manos representan manos, pero no hay objetos manipulables con los cuales las manos interactúen claramente y por lo cual se tenga una forma de la mano escogida de un inventario, como muestra la Secuencia 25 (CLESCO 020, 03:43-03:45), en las que las manos y brazos del señante representan manos y brazos que abrazan:

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Secuencia 25

 

En tales casos, se ha optado por calificar la acción como un gesto.

En otros casos, como el mostrado por la Secuencia 26 (CLESCO 047, 01:08-01:10), gestos y señas coocurren, codificados por diferentes articuladores corporales (antes, en la Secuencia 21, se había visto un caso de coocurrencia de gestos y señas articulados por las manos). En la Secuencia 26, mientras las manos representan lingüísticamente la acción de dos entidades que se desplazan caminando, las piernas del señante también se mueven (las rodillas suben y bajan de modo alternado, movimiento que no se aprecia mucho en los fotogramas, pero sí en el video enlazado), lo que corresponde a información gestual. En estos casos, al estar codificada la información gestual por articuladores no manuales, no se la marcará en la transcripción. Se lo hace, excepcionalmente en la Secuencia 26, para ilustrar el punto:

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Secuencia 26