Las oraciones consecutivas expresan los términos de una relación causa-efecto, al igual que las oraciones causales. Sin embargo, mientras las proposiciones causales introducen la causa, las consecutivas introducen e efecto o la consecuencia (de allí su nombre). Este tipo de oraciones va introducida por la seña ENTONCES.

Las oraciones causales ocurren con mucha frecuencia en el Corpus LESCO, pero las consecutivas son relativamente escasas. El orden relativo de las proposiciones consecutivas, como ocurre con las causales, es también al final del período. Primero se predica sobre un acontecimiento y luego, sobre su consecuencia. La estructura lógica observada en estas oraciones es:

causa ENTONCES efecto

Ambas proposiciones (la que corresponde a la causa y la que corresponde al efecto) van acompañadas de RnM que las distinguen una de la otra. En nuestros datos, la seña ENTONCES aparece algunas veces acompañada por los RnM de la proposición inicial, mientras que otras veces está marcada por los de la proposición consecutiva, como ilustran las dos secuencias que siguen. Esto parece evidenciar que para los usuarios la seña ENTONCES no forma parte de ninguno de los dos predicados, es sentido como un mero conector entre ellas, por lo que puede asignárselo a una u otra proposición. No obstante, no existe una ruptura de la continuidad temporal de la oración, ya que no ocurren pausas antes ni después de ENTONCES. Eso es algo que debe tenerse en cuenta, ya que, como se ve en la sección Marcadores discursivos, cuando ENTONCES funciona como tal se articula, usualmente, después de una pausa. En tal función, la seña ENTONCES funge de vínculo entre dos oraciones no vinculadas gramaticalmente.

La Secuencia 256d (CLESCO 010, 01:32-01:36), abajo, muestra un ejemplo de este tipo de oraciones. En ella se observan dos predicaciones iniciales, EMPEZAR SOL CALOR (empezó el sol, a hacer calor) seguidas por su consecuencia, codificada por las señas ENTONCES NIEVE DERRETIRSE (entonces la nieve se derretía):

sec_256_kSecuencia 256d">https://lesco.cenarec.go.cr/assets/Fotograma/Secuencia256d.mp4{/rokbox} 

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Como puede observarse en el ejemplo, la seña que introduce la consecutiva, ENTONCES, está marcada por los mismos RnM de la proposición inicial. Las señas que le suceden llevan todas otra serie de RnM. Esto es exactamente lo contrario a lo observado en el ejemplo de la Secuencia 257e (CLESCO 061, 01:14-01:19). Allí, la seña ENTONCES comparte RnM con la proposición consecutiva:

sec-257-k

Secuencia 257e">https://lesco.cenarec.go.cr/assets/Fotograma/Secuencia257e.mp4{/rokbox}