En la flexión una raíz (lexema) se une a ciertos morfemas, conocidos como morfemas flexivos. Las palabras que resultan pertenecen siempre a la misma clase gramatical. Los cambios que sufre esa raíz a consecuencia de sus combinaciones con los morfemas flexivos señalan la función gramatical de la palabra afectada, en el contexto de la oración. En español, las variaciones de sustantivos y adjetivos para indicar el género y el número (gato negro, gata blanca) son un ejemplo de morfología flexiva. Esos cambios tienen que ver con la función de tales palabras en la oración (al adoptar esas formas revelan su condición de nombres y ocupan por tanto lugares propios de los nombres en las oraciones).

En esta sección se presentan los cambios regulares de forma que pueden ser calificados en LESCO como procesos de flexión. Cada uno de ellos posee una significación básica que varía según el significado (nominal, atributivo o predicativo) de las señas y tienen en común:

  1. El corresponder a cambios en los rasgos manuales;
  2. El afectar a series más o menos extensas de señas (lo que permite calificarlos como productivos);
  3. El adquirir significados equivalentes al ser aplicados a señas de forma y significados similares.

Se trata de los siguientes cambios:

  1. Repetición
  2. Cambio de LOC/OR
  3. Cambios de ritmo
  4. Contorno curvo
  5. Duplicación de la mano activa
  6. Cambios de forma de la mano

 

Morfemas con funciones flexivas y derivativas

Algunos de los cambios formales de la lista presentada en esta sección tienen funciones exclusivamente flexivas. Esto significa que tales cambios de forma afectan del mismo modo el significado de un grupo de señas, pero no cambian sus funciones gramaticales (por ejemplo, si la seña en su forma neutra posee significado y funciones de nombre, y luego de que sufre el cambio sigue siendo un nombre). Cuando un morfema flexivo afecta una determinada seña, la seña continúa siendo la misma, sólo que con un significado gramatical añadido. Este es el caso de los cambios 3 al 6: modificaciones del ritmo, adopción del contorno curvo, duplicación de la mano activa y cambios de forma de la mano.

 

Los cambios 1 y 2, la repetición y las modificaciones de LOC/OR, pueden adoptar tanto funciones flexivas como funciones derivativas.

El morfema cambio de LOC/OR , cuando es aplicado a raíces de verbos demostrativos como AYUDAR , PRESTAR, IGUAL o APARECER , resulta en un proceso flexivo. Los verbos modificados por este cambio refieren en el espacio a las entidades relacionadas con la predicación (ver verbos unidireccionales y verbos bidireccionales). Las señas afectadas conservan el estatus de verbos, no cambian su significado básico, por lo que se tiene entonces un caso de flexión.

Sin embargo, aplicado a ciertos nombres cuya estructura fonológica no incluye locaciones cercanas al cuerpo ni contactos con el cuerpo, el morfema cambio de LOC/OR lleva a que la seña se verbifique, de modo que funciona como una proposición. En tal caso, este morfema asume una función derivativa. Tal fenómeno es descrito en la sección derivación.

Esa doble función se observa también en el caso del morfema gramatical repetido. Aplicado a una raíz verbal suele corresponder a un proceso flexivo. Hace que esa raíz modifique su aspecto. Por ejemplo, si se repite el verbo COMER (COMER+repetido) puede entenderse esto como una acción marcada aspectualmente como durativa (comer por mucho tiempo) o exhaustiva (comer de todo, comer de cada cosa), lo que corresponde a una flexión. Pero aplicado a ciertos pronombres como Pro2 y Pro1 puede hacer que estos se verbifiquen (Pro1+repetido= yo soy), convirtiéndose en otras señas, con lo que corresponde entonces a un proceso derivativo. Este caso se describe también en la sección derivación.