Las variaciones en la duración típica de las señas pueden ser usadas en LESCO de modo significativo. Estas variaciones pueden consistir en que se prolongue de modo notorio alguna de sus unidades temporales o bien que se las articule más lenta o más rápidamente. Tales variaciones en el ritmo de articulación de las señas conforman tres morfemas:"SEÑA[prolongado]", "SEÑA[acelerado]" y "SEÑA[ralentizado]".

Todos estos tres morfemas parecen poder aplicarse productivamente a cualquier seña, siempre y cuando esta cumpla con dos requisitos:

  1. Que su forma incluya un movimiento de contorno. Son excepciones a esta regla las señas que aun cuando no tienen movimiento de contorno exhiben apilado oscilatorio de los dedos seleccionados (como en ESPERAR , ESCRIBIR-EN-COMPUTADORA, PREOCUPARSE , entre otras).
  2. Que su significado base no sea nominal. Señas con significado predicativo, atributivo, adverbial o con funciones de pronombres y conectores parecen poder asumir estos morfemas, siempre y cuando cumplan con el requisito descrito en "a".

Determinar variaciones en el ritmo de las señas supone, previamente, establecer cuáles son la duración o el ritmo promedio de las señas. Eso es algo muy difícil de establecer en el estadio inicial que supone esta investigación. Sin embargo, los señantes efectivamente "saben" cuando una determinada seña se ha acelerado, se ha ralentizado o ha modificado el ritmo de algunas de sus unidades temporales. A fin de dar una manifestación concreta a esta percepción de los señantes, se ha procedido en cada caso a medir la duración promedio de las señas así afectadas, para establecer una pauta que permita determinar en qué consiste la percepción de los señantes.

A través de los siguientes enlaces se podrá acceder a algunos ejemplos de estos tres morfemas y de los significados que pueden introducir en las señas afectadas por ellos:

  1. SEÑA[prolongado]
  2. SEÑA[acelerado]
  3. SEÑA[ralentizado]