Un espacio mental es una representación psíquica a partir de la cual una persona procesa la información proveniente de los sentidos. Según Giles Faucounnier (1985), los espacios mentales constituyen unidades esenciales para el ordenamiento y la comprensión de la informacion lingüística. Scott Liddell ha publicado desde principios de los años 90 una serie de trabajos acerca del papel que tienen los espacios mentales en la estructuración de la Lengua de Señas de Estados Unidos (ASL). Esos trabajos, que resume Liddell en un libro publicado en el año 2004 (Liddell 2004), hacen obligatoria la consideración de este concepto en el análisis del discurso de las lenguas señadas. En este apartado se va a presentar ese concepto, que será utilizado en otras secciones del nivel discursivo de la gramática de LESCO.

Cuando una persona inicia una conversación en LESCO construye un espacio mental inicial que ubica al interlocutor en una especie de escenario de naturaleza visual en la que se ubican e interactúan los personajes. Ejemplo de esto lo ofrece el siguiente fragmento, entresacado del Corpus LESCO (Secuencia 321, CLESCO 005, 00:09-00:55). El fragmento corresponde al inicio de un relato. La señante ha observado previamente un video (una fábula animada, El pequeño topo y los patitos -Krtek a kachničkyZdeněk Miler, 1995. Se usan con fines estrictamente didácticos algunos fotogramas extraidos del film) en el que un topo observa a unos patos que esperan que sus huevos eclosionen, cuando un zorro irrumpe y hace que los patos huyan, abandonando los huevos. El fragmento de LESCO corresponde a este pasaje.

La señante comienza por construir un escenario en el que va presentando a los personajes. Comienza por presentar al protagonista, que ella asume en primera persona (el cuerpo del señante se constituye entonces en el cuerpo del personaje, con lo que los movimientos realizados por el señante son comprendidos como movimientos realizados por el personaje). Algo como una bola (una cabeza) sale desde abajo por una abertura. Para ello se vale la señante de señas predicativas con proformas. La abertura tiene forma cónica. Por ella sale el personaje. Estas señas inician la construcción del espacio mental del relato.

En la ilustración que sigue se presenta esquemáticamente este fragmento inicial. Se ha representado allí el espacio mental con un fotograma extraido del video observado. No debe, sin embargo, entenderse literalmente que el espacio mental que se forma corresponde al fotograma del video. El espacio mental del interlocutor está conformado por información que él o ella no necesariamente tiene, con lo que debe construir su propio espacio mental de representación a partir de las señas que el señante va presentando y de su propio conocimiento y experiencia del entorno físico y cultura. Las señas observadas constituyen el espacio percibido por los sentidos:

 

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Secuencia 321a

 

 

A esta operación inicial de presentación del personaje sigue la primera secuencia narrativa, es decir, la primera cadena de hechos, eventos o acciones que constituyen el relato. La señante vuelve a referirse a sí misma como el personaje que ha emergido por un orificio y con una serie de variaciones del verbo espacial VER informa que el personaje observa en todas direcciones hasta que algo raro llama su atención al lado derecho del espacio. El personaje extrae un telescopio del sitio donde está ubicado y observa a través de él en la dirección que le ha llamado la atención. El siguiente gráfico muestra esta secuencia narrativa inicial, con las correspondencias entre el espacio mental que guía su representación y el espacio real en que narra en LESCO:

 

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Secuencia 321b

 

En la siguiente secuencia narrativa se verifica un cambio de espacio mental. El topo ha visto por el telescopio a una pareja de patos. El cambio de espacio mental se verifica porque ya no tenemos en el escenario la misma imagen inicial, del topo emergido de abajo que miraba a su alrededor, sino que la escena ha cambiado. Como se trata de una escena nueva, la señante procede a presentar a los personajes que deben representarse en ella. Aparecen entonces en el discurso señas nominales que hasta ahora no se habían presentado, PADRES PATO, unos padres, un pato y una pata. La madre (MAMA) está inmóvil, moviendo las alas lentamente. El padre, PAPA da vueltas alrededor de ella (TRAZADOR-1-se-mueve-en+c) alrededor de ella (PERSONA 1-en+c):

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esp-mentales-6-corregido

Secuencia 321c

 

Mientras no se presenten nuevos personajes, el espacio mental así creado se mantiene vigente, por lo que el interlocutor comprende que todas las acciones realizadas corresponden a los mismos personajes, que no hace falta por tanto nombrar. Así, cuando señala algo en su muñeca (culturalmente, allí suele ubicarse un reloj, por lo que la señante no especifica con un nombre léxico qué es lo que refiere de ese modo). Se entiende que es el pato padre el que hace esto, ya que es el último personaje que se ha nombrado (secuencia anterior). Al estar presentes solo dos personajes, se entiende que la pata es el benefactivo de la acción, es decir, quien la presencia o a quien se dirige  La seña siguiente, VER+izq, se articula bimanualmente, lo que indica que el sujeto es plural: los padres patos miran hacia un punto ubicado a la izquierda y un poco más alto que ellos (los puntos suspensivos en el gráfico señalan que en él se elidió un pasaje del video correspondiente a la Secuencia 321d, porque no se consideraó relevante para la explicación):

 

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Secuencia 321d

De seguido ocurre un nuevo cambio de espacio mental. La señante introduce un personaje nuevo, un zorro (ZORRO) que está en un árbol (ARBOL), agarrado de sus ramas (MANO-S-en+c) y mirándolos (acción marcada por los rasgos no manuales que acompañan a la seña anterior). Los patos habían mirado hacia la izquierda, con lo que se entiende que el nuevo espacio mental así introducido debe comprenderse como ubicado a la izquierda del anterior. De ese modo, el hecho de que el zorro mire hacia la derecha indica que está mirando lo ubicado en ese espacio, los patos:

 

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Secuencia 321e

 

La siguiente secuencia narrativa implica un nuevo cambio de espacio mental. El señante nombra nuevamente a los patos (PADRES) con lo cual retorna al espacio mental anterior. Los patos miran nuevamente con asombro (lo que se marca con rasgos no manuales) al punto ubicado a su izquierda (VER+izq) y sienten miedo ((g)-miedo). Deciden huir (HUIR) y lo hacen moviéndose rápidamente hacia un punto ubicado arriba (lo que puede entenderse como el vuelo, pues esto es lo que culturalmente se espera de dos aves):

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Secuencia 321f

Se han mostrado, en los ejemplos anteriores, algunas estrategias generales de la construcción del discurso en LESCO. Los espacios mentales constituyen allí unidades que organizan y dan sentido a las secuencias de oraciones. Las estrategias observadas, que se cumplen para todos los tipos de discurso observados en LESCO, son

  1. Todo acto de discurso implica la construcción de un espacio mental a partir de las señas utilizadas y del contexto cultural compartido por los señantes;
  2. La presentación de un espacio mental implica presentar algunos elementos mínimos, que incluyen generalmente quién participa en lo predicado (personajes) y dónde ocurre lo predicado (locativos);
  3. La introducción de nuevos personajes y/o nuevos elementos locativos implica un cambio de espacio mental;
  4. Se puede cambiar entre espacios mentales ya establecidos con solamente nombrar los personajes y/o los locativos que los tipifican.